
Dear Fellow Disciples, peace.
In today’s Gospel, Jesus gives His disciples a new commandment: “Love one another. As I have loved you, so you also should love one another.”
This is not just a general encouragement to be kind—it’s a call to a deeper, self-giving love, modeled on Jesus’ own sacrificial love.
He spoke these words right after Judas left to betray Him. Jesus knew the cross was near, yet He chose to speak of love. This reminds us that true Christian love is not based on feelings or convenience, but on commitment and selflessness—even when it’s hard.
Our world needs this kind of love: not the love of words alone, but love shown in action. In our homes, parishes, and communities, we are called to be known by this love. It’s how the world will know we are Christ’s disciples—not by titles, rituals, or knowledge, but by how we treat one another.
Let’s ask the Lord today for the grace to love like Him—with patience, mercy, and humility—especially toward those who are hardest to love. That’s how Easter continues to shine in our lives.
May the Holy Spirit enkindle in our hearts the fire of God’s love.
God Bless.
Fr. Chris
Queridos Discípulos, paz.
En el Evangelio de hoy, Jesús da a sus discípulos un nuevo mandamiento: “Amen los unos a los otros, como yo los he amado, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros.”
Esto no es solo un estímulo general para ser amables, sino un llamado a un amor más profundo y generoso, inspirado en el amor sacrificatorio de Jesús.
Pronunció estas palabras justo después de que Judas se fue para traicionarlo. Jesús sabía que la cruz estaba cerca, pero eligió hablar de amor. Esto nos recuerda que el verdadero amor cristiano no se basa en sentimientos ni conveniencia, sino en el compromiso y la abnegación, incluso cuando es difícil.
Nuestro mundo necesita este tipo de amor: no solo amor de palabras, sino amor demostrado con hechos. En nuestros hogares, parroquias y comunidades, estamos llamados a ser conocidos por este amor. Así es como el mundo sabrá que somos discípulos de Cristo: no por títulos, rituales, ni conocimientos, sino por cómo nos tratamos unos a otros.
Pidamos hoy al Señor la gracia de amar como Él—con paciencia, misericordia y humildad—especialmente a quienes son más difíciles de amar. Así es como la Pascua sigue brillando en nuestras vidas.
Que el Espíritu Santo encienda en nuestros corazones el fuego del amor de Dios.
Dios les bendiga.
P. Chris
BACK TO LIST