
Dear Fellow Disciples, peace.
Today, at the Jordan River, Jesus steps into the water - not because He needs repentance, but because He chooses solidarity with us. The sinless One stands among sinners, revealing a God who draws near, who enters our history and our wounds.
As Jesus is baptized, the heavens open, the Spirit descends like a dove, and the Father's voice is heard: "This is my beloved Son, with whom I am well pleased." This is not only a revelation of who Jesus is; it is also a revelation of who we are. Through our own baptism, we too are named beloved sons and daughters, anointed by the Spirit, and sent on mission.
Baptism is not just a past event or a family celebration; it is a lifelong calling. To be baptized is to live as Christ lived - to choose humility, obedience to the Father, and loving closeness to those who suffer. Like Jesus rising from the waters, we are called each day to rise from sin, fear, and indifference, and to walk in newness of life.
Today, as we contemplate Christ in the Jordan, let us renew our baptismal promises. May we live as God's beloved children and, by our words and actions, help open the heavens for others.
May the Holy Spirit renew in us the grace of our baptism every day.
God Bless,
Fr. Chris
Queridos Discipulos, paz.
Hoy, en el río Jordan, Jesus se sumerge en el agua, no porque necesite arrepentimiento, sino porque elige la solidaridad con nosotros. El Inmaculado se encuentra entre los pecadores, revelando a un Dios que se acerca, que entra en nuestra historia y en nuestras heridas.
Al bautizar a Jesús, los cielos se abren, el Espíritu desciende como una paloma y se oye la voz del Padre: "Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia". Esto no solo revela quién es Jesús; también revela quiénes somos nosotros. Por nuestro bautismo, también somos llamados hijos amados, ungidos por el Espíritu y enviados a la misión.
El bautismo no es solo un evento pasado ni una celebración familiar; es un llamado para toda la vida. Ser bautizado es vivir como Cristo vivió: elegir la humildad, la obediencia al Padre y la cercanía amorosa con quienes sufren. Como Jesus al resurgir de las aguas, estamos llamados cada día a levantarnos del pecado, el miedo y la indiferencia, y a vivir una vida nueva.
Hoy, al contemplar a Cristo en el Jordán, renovemos nuestras promesas bautismales. Que vivamos como hijos amados de Dios y, con nuestras palabras y acciones, contribuyamos a abrir el cielo a los demás.
Que el Espíritu Santo renueve en nosotros la gracia de nuestro bautismo cada día.
Dios los bendiga.
P. Chris
BACK TO LIST