21st Sunday In Ordinary Time

08-23-2026Weekly ReflectionFather Chris

Dear Fellow Disciples, peace.

Today we rejoice as a parish and school family because we celebrate our patroness, Saint Rose of Lima, a woman who discovered that holiness is possible in every circumstance when the heart belongs completely to Christ.

Saint Rose of Lima lived in Peru in the seventeenth century. From her earliest years, she desired to give herself entirely to God.

She was known for her deep prayer, love for the poor and sick, penance, and especially her profound love for Jesus Christ. Although she lived a hidden life, her holiness touched many people. She teaches us that a life devoted to Christ does not have to be famous to be fruitful.

Rose (Isabel - her baptismal name) understood that discipleship means loving Christ not only with words, but with our whole life. She found Christ especially in prayer and in those who suffered. Her love for the poor reminds us thatwe cannot claim to love God while remaining indifferent to our brothers and sisters.

Her legacy is especially meaningful for us today. A Catholic parish and a school are places where saints are formed. Saint Rose of Lima reminds our parents, teachers, staff, children, and parishioners that our first mission is not simply to be successful, but to become holy and to help others encounter Jesus.

For our young people, Saint Rose of Lima says: Do not be afraid to give yourlife to Christ. You do not have to wait until you are older to become a saint. Holiness begins today-in the classroom, at home, in friendships, in prayer, in acts of kindness, and in the courage to choose what is right.

For our adults, Saint Rose of Lima reminds us that our daily responsibilities can become a path to holiness when they are offered to God with love.

And for all of us, her life poses a simple question: What will people encounter in us—ourselves, or Christ?

Saint Rose of Lima teaches us that the greatest legacy we can leave is not wealth, recognition, or achievement, but a life that points others toward Jesus.

As we celebrate our patronal feast, may Saint Rose of Lima intercede for our parish and school. May she protect our children, strengthen our families, inspire our teachers and staff, and help every member of this community grow in holiness.

May Saint Rose of Lima teach us to love Christ deeply, serve those who suffer generously, and live our faith courageously.

And may our parish and school always be a place where disciples are formed, souls are saved, and missionaries are sent forth.
Saint Rose of Lima, pray for us!

God Bless


21.º Domingo del Tiempo Ordinario

Queridos Discípulos, paz.

Hoy nos regocijamos como familia parroquial y escolar porque celebramos a nuestra patrona, Santa Rosa de Lima, una mujer que descubrió que la santidad es posible en cualquier circunstancia cuando el corazón pertenece completamente a Cristo.

Santa Rosa de Lima vivió en Perú en el siglo XVII. Desde muy joven, deseó entregarse por completo a Dios. Fue conocida por su profunda oración, su amor por los pobres y los enfermos, su penitencia y, sobre todo, por su profundo amor a Jesucristo. Aunque vivió una vida discreta, su santidad conmovio a muchas personas. Ella nos enseña que una vida dedicada a Cristo no necesita ser famosa para ser fructífera.

Rosa (Isabel, su nombre de bautismo) comprendió que el discipulado significa amar a Cristo no solo de palabra, sino con toda nuestra vida. Encontró a Cristo especialmente en la oración y en los que sufrían. Su amor por los pobres nos recuerda que no podemos afirmar amar a Dios si permanecemos indiferentes a nuestros hermanos y hermanas.

Su legado cobra especial relevancia para nosotros hoy. Una parroquia católica y una escuela son lugares donde se forman santos. Santa Rosa de Lima recuerda a nuestros padres, maestros, personal, niños y feligreses que nuestra primera misión no es simplemente tener éxito, sino alcanzar la santidad y ayudar a otros a encontrarse con Jesús.

A nuestros jóvenes, Santa Rosa de Lima les dice: No teman entregar su vida a Cristo. No tienen que esperar a ser mayores para convertirse en santos. La santidad comienza hoy: en el aula, en casa, en las amistades, en la oración, en los actos de bondad y en el valor de elegir lo correcto.

Para nuestros adultos, Santa Rosa de Lima nos recuerda que nuestras responsabilidades diarias pueden convertirse en un camino hacia la santidad cuando se ofrecen a Dios con amor.

Y para todos nosotros, su vida plantea una pregunta sencilla: ¿Qué encontrarán las personas en nosotros: en nosotros mismos o en Cristo?

Santa Rosa de Lima nos enseña que el mayor legado que podemos dejar no es la riqueza, el reconocimiento o los logros, sino una vida que guíe a otros hacia Jesús.

Al celebrar nuestra fiesta patronal, pidamos a Santa Rosa de Lima que interceda por nuestra parroquia y escuela. Que proteja a nuestros niños, fortalezca a nuestras familias, inspire a nuestros maestros y personal, y ayude a cada miembro de esta comunidad a crecer en santidad.

Que Santa Rosa de Lima nos enseñe a amar profundamente a Cristo, a servir generosamente a los que sufren y a vivir nuestra fe con valentía.

Y que nuestra parroquia y nuestra escuela sean siempre un lugar donde se formen discipulos, se salven almas y se envíen misioneros.

¡Santa Rosa de Lima, ruega por nosotros!

Dios los bendiga

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