26th Sunday In Ordinary Time

09-27-2026Weekly ReflectionFather Chris

Dear Fellow Disciples, peace.

In today's Gospel, Jesus tells us about two sons. The father asks both of them to go and work in his vineyard. One says, "No," but later changes his mind and goes.

The other says, "Yes," but never goes. Jesus reminds us that discipleship is not simply about saying the right words; it is about doing the Father's will.

We can say, "Yes, Lord," at Mass, in our prayers, and with our words. But the real question is: What do we do with that "yes" when we leave the church?

A disciple is someone whose encounter with Jesus changes his or her life. We are called to go into the vineyard-to our families, workplaces, schools, neighborhoods, and parish-and make Christ present through our words, actions, forgiveness, service, and love.

The first son teaches us something important: it is never too late to change our response to God. Perhaps we have said “no" to God in the past through sin, indifference, or fear. God continues to call us. We can still turn around and say, "Yes, Lord," through our actions.

Our mission is therefore simple: receive Christ, follow Christ, and help others encounter Christ.

Today, let us not only say, "Yes, Lord." Let us live our yes.

May our parish be a community of disciples who do the Father's will and go faithfully into His vineyard.

Lord, give us the grace not only to say yes to you, but to live that yes every day. Amen.

God Bless


 

Queridos Discípulos, paz.

En el Evangelio de hoy, Jesús nos habla de dos hijos. El padre les pide a ambos que vayan a trabajar en su viña. Uno dice que "no", pero luego cambia de opinión y va. El otro dice que "sí", pero nunca va.

Jesús nos recuerda que el discipulado no se trata simplemente de decir las palabras correctas, sino de hacer la voluntad del Padre.

Podemos decir “Sí, Señor" en la misa, en nuestras oraciones y con nuestras palabras. Pero la verdadera pregunta es: ¿Qué hacemos con ese "sí" cuando salimos de la iglesia?

Un discípulo es alguien cuyo encuentro con Jesús transforma su vida. Estamos llamados a ir a la viña —a nuestras familias, lugares de trabajo, escuelas, barrios y parroquias- y hacer presente a Cristo a través de nuestras palabras, acciones, perdón, servicio y amor.

El primogénito nos enseña algo importante: nunca es tarde para cambiar nuestra respuesta a Dios. Quizás en el pasado le hemos dicho "no" a Dios por pecado, indiferencia o miedo. Dios sigue llamándonos. Aún podemos cambiar de parecer y decirle "Sí, Señor" con nuestras acciones.

Por lo tanto, nuestra misión es sencilla: recibir a Cristo, seguir a Cristo y ayudara otros a encontrarse con Cristo.

Hoy, no solo digamos "Sí, Señor". Vivamos nuestro sí.

Que nuestra parroquia sea una comunidad de discípulos que cumplan la voluntad del Padre y vayan fielmente a su viña.

Señor, danos la gracia no solo de decirte sí, sino de vivir ese sí cada día. Amén.

Dios los bendiga

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