The Church, Our Mother

07-26-2020Weekly ReflectionFr. John Sims Baker

There are many images of the Church. The most beautiful and consoling image of the Church is the Church as our loving Mother. This image, of course, makes us think of the Blessed Mother. Scripture and the Tradition of the Church emphasize the connection between Mary and the Church. The Second Vatican Council teaches that Mary is the Image of the Church.

When bad things happen in the Church, we tend to think of the Church as an institution. It is easy to be upset with an institution. Of course, the Church has the elements of a human institution for carrying out its work in this world. But the institutional aspects of the Church are not the essence of the Church. They are human and will pass away. Because they are human, the institutional aspects of the Church are also flawed.

The Church as Mother is essential and eternal. Like a mother, the Church gives life to her children in the waters of Baptism. Like a mother, the Church feeds her children in the Holy Eucharist. Like a mother, the Church comforts and heals her children in Confession and Anointing. Like a mother, the Church waits for and listens to her children in prayer. If you have trouble thinking of the Church in this way, then think of the Blessed Virgin instead. They are the same.

As I have been praying the rosary in the past months, I have been drawn especially to the Fourth Glorious Mystery: the Assumption of Mary. To me, it is the most beautiful Mystery of the Rosary -- not the most important, but the most beautiful. In the Assumption, I see Mary as the "fairest honor of our race" -- the most beautiful human being ever! In this Mystery, she is going home to Heaven, and there she will be Queen. Beauty transforms us.

There are inexcusable things that happen in the Church because of human sinfulness. We are learning of such things in our parish and in our diocese now. These are ugly things. There is no excuse for them, and we must care for all who suffer from these abuses. But the Church is not at home in this sinful world. The Church is our Mother, leading us to Heaven. She will lead us there with the supernatural gifts that God has entrusted to her for us. With courage and charity, let us follow her. Our Mother will comfort us on the way.

Fr. Baker

Hay muchas imágenes de la Iglesia. La imagen más bella yconsoladora de la Iglesia es la Iglesia como nuestra Madreamorosa. Esta imagen, por supuesto, nos hace pensar en laSantisima Madre. Las Escrituras y la TradiciOn de la Iglesiaenfatizan la conexiOn entre Maria y la Iglesia. El Concilio VaticanoII enseña que Maria es la imagen de la Iglesia.

Cuando suceden cosas malas en la Iglesia, tendemos a pensar en la Iglesia como una instituciOn. Es fácil enojarse con una instituciOn. Porsupuesto, la Iglesia tiene los elementos de una instituciOn humana para llevar acabo su trabajo en este mundo. Pero los aspectos institucionales de la Iglesia noson la esencia de la Iglesia. Son humanos y pasarán. Como son humanos, losaspectos institucionales de la Iglesia también tienen fallas.

La Iglesia como Madre es esencial y eterna. Como una madre, la Iglesia da vidaa sus hijos en las aguas del bautismo. Como una madre, la Iglesia alimenta asus hijos en la Sagrada Eucaristia. Como una madre, la Iglesia consuela y curaa sus hijos en la ConfesiOn y UnciOn. Como una madre, la Iglesia espera yescucha a sus hijos en oraciOn. Si le confunde pensar en la Iglesia de estamanera, piense en la Santisima Virgen. Son iguales.

Como he estado rezando el Rosario en los Ultimos meses, me atrajoespecialmente el Cuarto Misterio Glorioso: la AsunciOn de Maria. Para mi, es elMisterio más hermoso del Rosario, no el más importante, sino el más bello. En laAsunciOn, veo a Maria como el "honor más justo de nuestra humanidad", jel serhumano más bello de todos los tiempos! En este misterio, ella irá a casa al cielo,y alli será la reina. La belleza nos transforma.

Hay cosas inexcusables que suceden en la Iglesia debido a la pecaminosidadhumana. Estamos aprendiendo cosas asi en nuestra parroquia y en nuestradiOcesis ahora. Estas son cosas feas. No hay excusa para ellos, y debemoscuidar a todos los que sufren estos abusos. Pero la Iglesia a veces no se sientecomo nuestra casa en este mundo pecaminoso. La Iglesia es nuestra Madre,que nos lleva al cielo. Ella nos guiará alli con los dones sobrenaturales que Diosle ha confiado para nosotros. Con valor y caridad, sigámosla. Nuestra Madre nosconsolará en el camino.

El p. Baker